"CUANDO LA VERDAD ESTÁ TODAVÍA CALZÁNDOSE LAS BOTAS, LA MENTIRA YA HA DADO LA VUELTA AL MUNDO" (Mark Twain)

viernes, 27 de febrero de 2009

El verdadero Camino

Alguno dirá que cómo sé que esto es cierto, y tal, y todo eso. Es igual. El que no quiere creer, por muchas pruebas que se le den, no creerá y punto.

El caso es que aquel joven español, estudiante del mundo y la lengua rumanas, conoció en Rumanía a una chica del país, que por entonces se hallaba bajo la dictadura comunista de Chauchescu. El padre de esta joven acababa de salir de la cárcel, en la que había sido recluido durante años por motivos políticos. Recluido, torturado y vejado. Cuando vieron que no podían sacar más jugo de él, lo soltaron, y la familia recogió a un hombre al que le había sido arrebatada el alma, la dignidad, la ilusión y todo tipo de esperanza.

La hija, abatida por la situación de su padre, se lo comentó a su amigo español. Por respuesta, éste le sugirió que le diese a leer cierto libro que podía devolverle la esperanza. Todavía no estaba editado en Rumanía, pero sí pudo facilitarle una copia impresa en hojas sueltas. La chica no era muy optimista, pero aceptó el ofrecimiento.

El resultado no se hizo esperar demasiado. A medida que avanzaba en la lectura, el hombre iba rehaciéndose y recuperando su personalidad y la ilusión por vivir. El libro se titulaba Camino, y empieza así:

"Que tu vida no sea una vida estéril. —Sé útil. —Deja poso. —Ilumina, con la luminaria de tu fe y de tu amor. Borra, con tu vida de apóstol, la señal viscosa y sucia que dejaron los sembradores impuros del odio. —Y enciende todos los caminos de la tierra con el fuego de Cristo que llevas en el corazón."

Por cierto, el joven español se llamaba Damián González-Barros.